Jiva

Hay ciudades que viven en el presente. Y hay otras que parecen detenidas en el tiempo — y eso no es un defecto, sino un don poco común. Jiva es exactamente así. Fue en su día un importante centro cultural, religioso y comercial de Coresmia, con una historia que se remonta a la antigüedad. Las excavaciones arqueológicas han revelado capas que datan del siglo III a.C. e incluso de épocas anteriores.

El corazón de la ciudad es la fortaleza de Itchan Kala. Esta antigua ciudadela ocupa 26 hectáreas, separada del mundo exterior por imponentes murallas de 10 metros de altura, reforzadas con torres defensivas. En su interior se conservan casi 60 monumentos — mezquitas, minaretes, madrasas, palacios y mausoleos — todos ellos inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Prácticamente cada rincón de la fortaleza respira historia.

La ciudad alcanzó su mayor esplendor entre los siglos XVI y XIX, como capital del kanato de Jiva. Calles estrechas, muros de arcilla, columnas de madera talladas, el aroma de las especias llegando desde el bazar — Jiva no imita el pasado, lo vive. El mejor momento para recorrerla es al atardecer, cuando sus antiguas murallas se tiñen de dorado.

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