Khoja Ahmed Yasawi fue un gran poeta sufí y pensador turco del siglo XII. Su influencia en la vida espiritual de Asia Central fue tan profunda que visitar su mausoleo en tres ocasiones llegó a considerarse equivalente a realizar el hach a La Meca.
El mausoleo se construyó por orden de Timur (Tamerlán) a finales del siglo XIV, como tributo al gran santo. En su interior hay treinta y seis salas y estancias. En la sala central, recubierta de azulejos azules, se conserva un enorme caldero fundido en una aleación de siete metales, con un peso de unas dos toneladas — antiguamente se utilizaba para alimentar a los fieles tras la oración del viernes. Junto a él cuelga una lámpara de bronce de 1397, un regalo personal del propio Timur.
El mausoleo alberga también un panteón de janes kazajos, con 43 lápidas — un lugar donde la historia de la estepa se siente de forma casi física. El mausoleo está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y se considera, con razón, el principal santuario espiritual de Kazajistán.