"Iskandar" es como llamaban a Alejandro Magno en todo el Oriente. "Kul" significa lago en las lenguas turcas. Iskanderkul — literalmente, el lago de Alejandro Magno. Y no es solo un nombre bonito — detrás de él hay leyendas que se cuentan aquí desde hace más de dos mil años.
Una de ellas dice así: durante su campaña contra Sogdiana, Alejandro encontró resistencia en un pueblo de montaña que se negó rotundamente a someterse. Enfurecido, el comandante ordenó desviar los ríos e inundar a los rebeldes — y así nació el lago. Otra leyenda cuenta que su fiel caballo Bucéfalo bebió las gélidas aguas del lago y cayó enfermo, y que en el fondo de Iskanderkul sigue pastando hasta hoy un caballo de fuego llamado Rakhsh — el corcel del héroe del antiguo poema épico Shahnameh.
El lago se encuentra entre los contrafuertes de la cordillera de Hissar, en las montañas Fan de Tayikistán, a tan solo 130 kilómetros de Dusambé. Es un lago de tipo barrera, formado por un enorme derrumbe — posiblemente desencadenado por un poderoso terremoto. Cerca de allí aguarda otra maravilla: una cascada en el río Iskanderdaria, conocida entre los lugareños como la "Niágara de Fan." El agua cae 43 metros, y el estruendo se escucha mucho antes de llegar a verla.