Lago Kel-Suu

Kel-Suu se traduce como “agua que desaparece”, y no es solo un nombre poético. Este lago tiene una característica realmente sorprendente: después de horas de viaje por las montañas, puedes encontrarlo completamente lleno… o casi vacío. El agua desaparece a través de grietas subterráneas entre las rocas y luego vuelve a aparecer. Kel-Suu parece vivir bajo sus propias reglas.

 

El lago se encuentra en el valle de Ak-Sai, en la región de Naryn, Kirguistán, a unos 20 kilómetros de la frontera con China y a una altitud de 3.500 metros sobre el nivel del mar. Llegar hasta aquí no es fácil: solo se puede acceder en vehículo todoterreno, atravesando pasos de montaña y caminos difíciles. Precisamente este aislamiento mantiene el lugar salvaje, intacto y alejado del turismo masivo. Kel-Suu se formó tras un gran deslizamiento de tierra en los años 80, creando una cuenca natural rodeada de acantilados verticales por un lado y la montaña Sary-Beles por el otro. Alimentado por aguas glaciares, el lago cambia de color según la estación y la luz — desde un intenso verde esmeralda en verano hasta un gris acerado en los días nublados.

Las montañas rocosas que rodean el lago están llenas de cuevas y cavidades naturales, mientras pequeños saltos de agua descienden cerca de la orilla. Muy cerca se encuentran campamentos de yurtas tradicionales, donde los viajeros pueden pasar la noche y contemplar el amanecer reflejándose sobre un agua turquesa que parece brillar desde dentro.

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