Una pirámide que se alza en plena estepa kazaja — suena inesperado, pero así es exactamente uno de los símbolos más característicos de Astaná. El Palacio de la Paz y la Reconciliación fue diseñado por el arquitecto británico Norman Foster específicamente para albergar el Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales. El edificio se construyó en solo 13 meses — un ritmo extraordinario para una obra de esta envergadura.
La base del edificio es un cuadrado, cuyo lado es igual a la altura de la pirámide: 61,8 metros. Las proporciones siguen la proporción áurea de la secuencia de Fibonacci. Cada nivel tiene un significado simbólico propio: la planta inferior, oscura, representa el inframundo; la sección central, blanca, simboliza la paz; y la cúpula de cristal en lo alto representa los cielos. Debido a los bruscos cambios de temperatura de la región, la pirámide descansa sobre apoyos deslizantes — las paredes están diseñadas para desplazarse hasta 6 centímetros.
En su interior se encuentran una sala de ópera con capacidad para 1.302 personas, salas de conferencias, espacios de exposición y una muestra permanente de los trajes tradicionales de los distintos pueblos de Kazajistán. La parte superior de la pirámide está decorada con cien palomas, símbolo de la unión de las etnias del país.