Según la leyenda, esta ciudadela fue construida por Afrasiab — el héroe mítico del poema épico Shahnameh — para defenderse de su rival Rustam. Sea verdad o leyenda, la fortaleza lleva en pie sobre esta colina un tiempo prácticamente inimaginable. Se cree que fue erigida hace unos 2.500 años, cuando las caravanas de la Gran Ruta de la Seda pasaban junto a Hissar.
Durante un largo periodo, la fortaleza sirvió de residencia al bek de Hissar, gobernador en representación del emir de Bujará, y funcionó como un importante centro administrativo y político del antiguo Tayikistán. La puerta principal, flanqueada por dos torres de vigilancia cilíndricas, se construyó por orden del emir de Bujará en el siglo XVI, y sigue siendo hoy la parte más reconocible del conjunto.
Junto a la fortaleza crecen dos enormes plátanos de entre 500 y 700 años de antigüedad, y el recinto forma hoy parte de la Reserva Histórico-Cultural de Hissar, que reúne la fortaleza, madrasas, mezquitas y una caravanserai. La fortaleza se encuentra a solo 18 kilómetros de Dusambé, lo que la convierte en una cómoda excursión de un día desde la capital.