Solo 30 kilómetros desde Biskek — y la ciudad queda atrás. El aroma de los pinos se vuelve más denso, el ruido del tráfico cede el paso al estruendo de un río de montaña, y en ese momento lo entiendes: esto es lo que buscabas. Ala-Archa atrapa desde el primer instante. El nombre del parque se traduce como "enebro multicolor" — y en otoño eso se hace más evidente que nunca, cuando el oro de los árboles caducos irrumpe en el fondo verde oscuro de los coníferos. El parque fue fundado en 1976 en más de 20.000 hectáreas — para proteger el ecosistema del Ala-Too kirguís y fomentar el alpinismo en la región. Los glaciares alimentan el río Ala-Archa, de 76 kilómetros de longitud, a lo largo de cuyos orillas se despliegan rutas para todo tipo de visitantes: desde paseos familiares tranquilos hasta travesías de varios días hacia la zona de alta montaña.
Para los alpinistas, este lugar es de culto. El Pico Semenov-Tian-Shansky (4.875 m) y el legendario Pico Corona (4.860 m) — con su característica cresta dentada — atraen cada temporada a equipos de todo el mundo al campamento de alpinismo que funciona a 2.000 metros de altitud.
El parque alberga al leopardo de las nieves — un raro depredador incluido en el Libro Rojo. Y en lo profundo del desfiladero vive un pájaro azul al que los kirguises llaman desde tiempos remotos el "pájaro de la felicidad." Dicen que verlo es una buena señal.