“Cuenco amarillo” — así se traduce Sary-Chelek del kirguís. El nombre puede parecer extraño hasta que ves el lago en el momento exacto: cuando la luz del atardecer cae sobre el agua y su color cambia repentinamente del turquesa a un cálido tono dorado. Entonces todo cobra sentido.
El lago se encuentra en el oeste de Kirguistán, dentro de una reserva natural protegida, a una altitud de 1.940 metros sobre el nivel del mar. Se extiende a lo largo de 7,5 kilómetros y ocupa una superficie de 507 hectáreas. Por su profundidad, Sary-Chelek es el tercer lago más profundo de Asia Central y el segundo de Kirguistán. Este lugar está rodeado de leyendas. Según una de ellas, el lago fue creado por Torskool, un mensajero del Profeta, que después de su muerte fue enterrado en una colina junto a la orilla, convirtiéndose durante siglos en lugar de peregrinación. Los geólogos cuentan otra versión: el lago se formó hace unos 10.000 años tras un enorme deslizamiento de montaña. De alguna manera, ambas historias parecen verdaderas: este lugar tiene una energía especial.
La reserva fue fundada en 1959 y en 1979 pasó a formar parte de la red internacional de reservas de biosfera de la UNESCO. En su territorio se han registrado más de mil especies de plantas, incluyendo raros abetos y píceas más propios de Siberia que de Asia Central. Entre los animales que habitan aquí se encuentran osos del Tian Shan, cabras montesas, argalíes, martas de roca y puercoespines.