"El Techo del Mundo" — así se llama al Pamir desde hace siglos, y no es una metáfora. La altitud media de la meseta supera los 4.000 metros sobre el nivel del mar. Aquí termina el mundo conocido y comienza algo distinto — severo, sin límites y absolutamente fascinante.
El pico Ismoil Somoni es la cima más alta de la antigua Unión Soviética, con 7.495 metros de altura. El Pamir alberga también otros dos siete-miles — el pico Abu Ali ibn Sino, con 7.134 metros, y el pico Korzhenevskaya, con 7.105 metros. Los alpinistas de todo el mundo vienen hasta aquí precisamente por esto: una prueba real de los propios límites.
El glaciar Fedchenko es el glaciar más largo del mundo fuera de las regiones polares, con una superficie de unos 700 kilómetros cuadrados. Cerca de allí se encuentra el lago Karakul, que según los científicos se formó en el cráter dejado por el impacto de un meteorito.
El Pamir guarda también su propio misterio histórico. Según la leyenda, la región cayó dentro del alcance de las conquistas de Alejandro Magno, y algunos de los pamirís de cabello claro y ojos claros se consideran descendientes de sus soldados. Si es verdad o no, nadie lo sabe con certeza — y esa incertidumbre no hace sino volver al Pamir aún más irresistible. En 2013, el Parque Nacional de Tayikistán fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. La carretera del Pamir, las aguas termales, los nómadas de las altas montañas, los argalíes en las laderas — nada de esto son decorados. Es vida, vivida a la altura de las nubes.