"Siete toros" — eso es lo que significa Jeti-Oguz, y el nombre no es ninguna casualidad. A la entrada del desfiladero se alzan siete monumentales rocas rojas que, vistas desde lejos, recuerdan sorprendentemente a toros tumbados en la hierba. El paisaje es tan singular que las rocas llegaron a aparecer en los sellos postales soviéticos de 1968.
El desfiladero se extiende 37 kilómetros por las laderas septentrionales de la cordillera Terskei Ala-Too, a 28 km al oeste de Karakol. Justo junto a las rocas de los Siete Toros se eleva otro famoso hito — la roca del Corazón Roto. Hasta aquí llegan parejas expresamente para pedir matrimonio o simplemente para fotografiarse ante esta escultura natural. En lo profundo del desfiladero se abre un mundo completamente diferente. El sanatorio Jeti-Oguz atrae a los visitantes con sus aguas termales, y un poco más adelante por el sendero, la cascada "Las Trenzas de la Doncella" cae con fuerza entre las rocas. En el pueblo a la entrada del desfiladero se conservan un antiguo cementerio y túmulos funerarios datados entre los siglos VII y V a.C. — testimonio de que este lugar ha sido valorado por las personas durante milenios. En lo más alto del valle se yergue la cima doble de Oguz-Bashy — "la cabeza del toro" — con sus 5.170 metros de altitud. Solo los alpinistas experimentados llegan hasta allí. Para los demás, hay paseos a caballo, rutas de trekking y noches en un campamento de yurtas bajo el cielo estrellado del Tian Shan.