Supara nació como un centro etnográfico dedicado a la cultura nómada del pueblo kirguís. En su construcción se emplearon únicamente materiales tradicionales — arcilla, piedra, cuero y caña — y su carta ofrece exclusivamente platos auténticos: kuurdaq, kattama, kuurma chai y kumis. El complejo cuenta con 7 yurtas de distintos tamaños, cada una con una decoración interior única, y la yurta más grande del mundo tiene capacidad para 230 personas. Los huéspedes cenan dentro de las yurtas, participan en espectáculos con trajes tradicionales, aprenden el arte de la cetrería con águilas reales y prueban la pesca de trucha. Supara no es simplemente una cena — es una inmersión total en la historia viva de Kirguistán.