Zirbak nació con el propósito de acercar la cultura tayika a los jóvenes y a los viajeros — aquí no solo se viene a comer, sino a sumergirse en las tradiciones de la región. El interior es cálido y lleno de vida, con cada rincón impregnado de carácter nacional: las paredes están decoradas con coloridos platos de plov y las lámparas están elaboradas con seda adras. La carta gira en torno a tres variedades de plov — tayiko, de Taskent y afgano — junto con desayunos, ensaladas, sopas, laghman y postres, con servicio de entrega a domicilio disponible. El ambiente es auténtico y sin artificios — locales y visitantes comparten mesa, y esa mezcla lo dice todo.